CAPÍTULO 2 de ALAS DE TINTA

¡Queridos lectores!

¿Ya habéis comenzado ALAS DE TINTA? ¿Os ha gustado el primer capítulo? ¿Tenéis ganas de seguir leyendo?

Pues aquí os dejo la continuación. ¡Espero que os enganche! Y ya sabéis...¡estoy deseando saber vuestra opinión, que me dejéis vuestros comentarios, bien por aquí o por mis redes!

Para los que se me hayan despistado:

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/07/alas-de-tinta.html




CAPITULO 2: Welcome Home

Recién llegado del aeropuerto, Göran se instaló en la habitación de invitados de la casa de Evelijn.

Una amplia cama de matrimonio con cabecero de pino tapizado con acolchado de algodón de rombos multicolores, susurró su nombre desde que entró por la puerta de la luminosa habitación. Necesitaba descansar. Apagar el interruptor de su cerebro que no hacía más que traerle dudas, fragmentos de malos pensamientos y algún que otro buen recuerdo. Necesitaba poner su vida en orden de una vez, y para ello solo los momentos de sonrisas le podrían ayudar. Sintió en ese instante que lo que verdaderamente tenía que hacer era generar nuevos recuerdos que sepultasen a los viejos.

El encuentro con su amigo Björn le había dejado renovado. Con tan solo un abrazo había sentido que se encontraba en casa. Aunque Ámsterdam no fuese su querida Gotemburgo, se sentía protegido, sentía que alguien lo valoraba. Y al fin y al cabo es lo que todos necesitamos: sentirnos parte del mundo. Pero lo que más le había gustado fue ver el brillo en los ojos de su amigo. No hacía falta más que verle junto a Evelijn, ver cómo se miraban, para saber que la reconciliación iba viento en popa.

Sus amigos le habían preparado una cómoda habitación, pero él ya les había advertido que se buscaría un sitio en el que alojarse durante su estancia allí. No quería molestarles con su presencia, quería dejarles solos para que las cosas siguiesen como hasta ahora. Realmente no había pensado en el tiempo que iba a quedarse, pero si algo sabía Göran, gracias a las interminables giras de músicos, era que cada uno necesita su espacio propio si no quiere acabar liándose a puñetazos por mucha amistad que haya de por medio. Y lo que menos necesitaba aquella pareja, era tener a un idiota que no sabía que iba a hacer con su vida, revoloteando por allí como un alma en pena perdida en el inframundo.

«¡Tengo que tomar una decisión ya!» pensó Göran, cuando un golpe en la puerta lo sacó de sus pensamientos.

—¿Se puede? —preguntó su amigo. Un joven alto, de fuerte envergadura y pelo negro largo y rizado.

—¡Claro! Estoy en vuestra casa.

Björn hizo un gesto despreocupado con la mano. Le instó a sentarse en la cama mientras él arrastraba la silla del escritorio para colocarse frente a él.

—¿Qué tal estás? ¿Cómo te ha ido en Londres?

—Bien. Estuve haciendo turismo, perdiéndome por Camdem Town, comprando ropa y saliendo de copas con Joel.

—¿Cómo está?

—Ahora trabaja de ayudante para un fotógrafo de moda muy conocido. Está bastante contento y además le vendrá muy bien para ir labrándose su futuro.

—Eso está bien.

—Sí. Parece que ha encontrado su sitio… —se sinceró—. Al igual que tú. Solo yo estoy en ninguna parte…

—Ohh, ¡venga ya, tío! No te pongas negativo —le aconsejó—. Sabes que mi vida sin Evelijn era una mierda, y tenía que luchar por ser feliz otra vez.

»Tu vida también puede mejorar, solo tienes que lanzarte a por ella. Tienes que tomar una decisión, colega. No puedes seguir así. Tienes que focalizar tus demonios y acabar con ellos, Göran. Te lo digo por tu bien.

El hombre sonrió al recordar las palabras de la rubia de aspecto radical.

—¿Qué narices te hace tanta gracia? ¡Te estoy hablando muy en serio!

—Lo sé. Solo es que he recordado los consejos de una chica que he conocido en el avión.

—¿Una chica? ¿Y por qué no me has hablado primero de ella?

Evelijn iba a entrar en la habitación para avisarles de que iba a preparar la cena, cuando les escuchó hablar sobre una chica y prefirió husmear detrás de la puerta.

—Porque no hay mucho que contar. La vi dibujar, la hice unas preguntas, me contestó, me cabreó, me aconsejó.

—¿Te cabreó? ¿Pues qué te dijo? ¿Era guapa?

—Que si no encontraba a las musas era porque quizá no tenía capacidad para crear…Y tampoco vi mucho de ella para saber si era guapa.

»Iba demasiado tapada, con cazadora vaquera de tachuelas y un palestino. Solo te diré que me pareció un chicazo total. Vaqueros negros y botas militares, pelo rapado en una sien, tatuajes en las manos y en el cuello…

—Ouch. Ha dado en la diana de tu ego, ¿eh? —dijo un sonriente Björn—. Amigo, si no encuentras inspiración es porque tu mente está hecha un caos. No te rayes. Y que sea alternativa no quiere decir que sea fea.

—Yo no he dicho en ningún momento que fuese fea. También me aconsejó que si tenía capacidad para crear tan solo tenía que buscar el origen de mi bloqueo y eliminarlo de mi vida para empezar de nuevo.

—Ese es un gran consejo. ¿Y por qué demonios te cabreaste con ella?

—¡Porque sí tengo capacidad para crear! Aunque ahora no esté en mi mejor momento. Su comentario fue muy prepotente.

—Ohhh, no te reconoció ¿es eso? No tenía ni idea de quién eras y eso te molestó. No se puso nerviosa por tu presencia…—su amigo hizo aspavientos como cada vez que alguna fan les tropezaba.

—Ni siquiera me puso ojitos una vez… —dijo llevándose el puño al corazón como si se estuviera clavando una daga en el pecho—. ¿Tantas facultades he perdido?

Björn se echó a reír a carcajadas. Estaba seguro de que lo que más le dolió a su amigo fue que la joven no se lanzara a sus brazos como todas las mujeres hacían que desde montó Masters of War. Evelijn aprovechó las carcajadas de su hombre para entrar en escena y cabrear un poquito a Göran.

—Estás muy desmejorado, cariño…¡te sobran unos kilos!

Göran la fulminó con sus glaciales ojos azules, y a la pelirroja de curvas acentuadas le entró la risa. Era de las pocas mujeres a las que la mirada de cabreo de Göran no la infundían ningún miedo. 

Ella sabía que debajo de esa coraza había un hombre amable y dulce, solo que la vida le había tratado con demasiada dureza y por ello prefería hacerse el malo. Si ya mostrando el lado rudo le habían hecho tanto daño, no quería imaginar si se mostraba tal y como era de verdad. Aunque alguna vez tendría que dejar de fingir, porque según sus amigos ni siquiera era tan buen actor como se creía.

—Muchas gracias, diminuta. Yo también te quiero.

Evelijn alzó las cejas y le dio una colleja antes de espetarle mientras lo señalaba con desdén:

—Lo mío se arregla con tacones, cariño, lo tuyo…

Björn no podía parar de reír viendo a su mujer y a su mejor amigo pelearse entre ellos. Sin embargo Göran estaba demasiado susceptible y decidió cortar aquello antes de que la sangre llegase al río. Porque si algo sabía es que su mujercita tenía una lengua muy viperina cuando quería. Y cuando se sentía insultada o acorralada no dejaba de soltar veneno por esa linda boquita de labios rellenos.

—Ahora en serio. ¿Qué piensas hacer respecto a tu futuro?

—Lo primero…quiero tatuarme encima de estas marcas —explicó señalando las cicatrices que le habían quedado en la mano y a lo largo del brazo por golpear el cristal del local y no la cara de su hermano Daniel—. Quitarlas de mi vista para que no me recuerden mi salida del grupo ni la discusión con mi hermano.

—¿Y has pensado qué te vas a tatuar? —preguntó Evelijn intrigada.

—Había pensado en unas mariposas negras o moradas, no sé. Quiero algo que signifique mudar de piel, renacer…

—Unas mariposas serían perfectas. Puedes añadirle gotitas de sangre o algo que simbolice la lucha por avanzar.

—No está mal… —asintió Björn.

—¡Me gusta tu idea! —aseguró Göran ilusionado.

Björn abrazó a su mujer y la sentó sobre sus rodillas, antes de decir:

—Ha conocido a una chica en el avión. Le ha aconsejado y le ha sacado de sus casillas…

Göran lo miró con recelo, acordándose de todos sus muertos en esos momentos.

—¿En serio? ¿Y era guapa?

—Muy distinta al tipo de mujer que me gusta. Demasiado chicazo.

—¿Chicazo?

—Sí. Llevaba el pelo rapado en la sien izquierda, dilataciones en las orejas, vaqueros, botas Dr. Martens, y se la veía una rosa roja en el cuello, y en los dedos de sus manos ponía: Ying y Yang.

—Pues para no ser tu tipo y un auténtico chicazo, yo diría que te has fijado demasiado ¿no?

—Eso mismo pienso yo, cariño…

—El vuelo era largo…¡Iros a la mierda los dos, imbéciles!

—Oye, oye…sin insultar… —dijo una sonriente Evelijn que ya estaba empezando a mover hilos en su cabecita.

—Y además dibuja. Es una artista, según nuestro amigo aquí presente…

—¿Si? —preguntó Evelijn haciéndose la tonta.

Björn asintió con la cabeza, y Göran se levantó de la cama en la que estaba sentado para ponerse a mirar por la ventana.

—¡Venga, no te enfades, precioso! —le dijo Evelijn—. Nos dejamos de bromitas. En mi cartera tengo una tarjeta del estudio de tatuajes al que yo voy. Seguro que pueden hacerte un hueco y tatuarte las mariposas. Además son amigas mías e incluso venden mi ropa.

—¡Me encantaría! ¡Gracias!

—De nada, pequeño. Sé que en el fondo me adoras.

Y tanto ella como Björn salieron de la habitación para dejarle a su aire.





En la cocina, como dos marujas, Evelijn le puso al día de sus descubrimientos.

—La chica del avión es Alieke.

—¿Estás segura?

—Sí. Por su descripción es ella.

—¿Y qué hacía en Londres?

—Tatuaba en la Convención de Tobaco Dock este fin de semana.

—¿Sí?


—Segurísima. Puedo equivocarme, pero sería demasiada coincidencia que existiese otra chica rubia de esas características, sus mismos tatuajes y su mismo talento para el arte, y que viniese a Ámsterdam desde Londres justo hoy ¿no?

— Pues si es ella…¡sería un bombazo! Cuando vaya a tatuarse lo va a flipar.

—Lo flipa y le gusta…o ¡nos mata! —se carcajeó Evelijn.


—Eres un demonio manipulador, mi pequeña diosa.

—Lo sé, cariño, y es lo que más te gusta de mí…


—Nunca lo dudes. Me encantas… —susurró muy cerca de sus labios antes abrazarla y besarla con pasión.


¿Qué os ha parecido esta nueva entrega? ¿Tenéis ganas de más?

¡Contadme!

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