CAPITULO 6 DE ALAS DE TINTA

¡Queridos readers!

¿Cómo os va tratando el día?

Para es@s lector@s que estaban deseando saber más sobre Alieke y Göran, aquí os dejo el siguiente capítulo de ALAS DE TINTA.

Espero que la historia os siga enganchando y os deje con ganas de más. Mientras tanto no dejo de reescribir algunos de los capitulos del manuscrito y dando cuerda a nuevas sensaciones, con la intención de daros lo que merecéis por tanto apoyo. Mil gracias por acompañarme y hacer que no me sienta sola en esta pecerita virtual infinita.

¡Un abrazo! 

CAPITULO 6: Confesiones

Media hora después, cuando llegó a casa de Evelijn y Björn, sus amigos, que estaban viendo la televisión acurrucados en el sofá, lo notaron distinto. Abatido. No tan ilusionado como cuando se había marchado al estudio de tatuaje.

Les dedicó un escueto saludo antes de refugiarse en la habitación de invitados. 

Realmente no era así como había pensado que pasaría el fin de semana. Le había contado a Alieke sus deseos de volver a tocar con cierta esperanza de que le prestase su guitarra, de que le invitase a su casa, de que le permitiera comprobar si eso que parecía que ella sentía cuando estaban cerca, cuando se miraban, significaba realmente lo que él creía que significaba.

Dos horas después, cuando debía curarse el tatuaje, no le hizo falta pedir ayuda. Björn entró en el cuarto y lo encontró sentado en el diván cercano a la ventana, mirando como la noche bailaba entre las esquinas y el agua de los canales, con su cabeza llena de pensamientos y sus ojos perdidos en algún lugar muy lejano al que estaba observando.

Su amigo le hizo un gesto de la cabeza para que fueran al baño. Göran se quitó la camiseta de cuadros escoceses y la dejó sobre el lavabo. Con ayuda de su amigo se quitó también la camiseta negra de algodón de manga corta y cuello redondo que llevaba y se sentó en un taburete de madera. Mientras su amigo desinfectaba la herida con el jabón recomendado, le preguntó:

—¿Qué te ha parecido Alieke?

—Es una artista. Las fotografías de su estudio son alucinantes. Las mariposas han quedado genial…se percibe hasta movimiento. Y estoy deseando que termine las alas.

—¡Las alas te quedarán genial también! Pero no me refería a eso… ¿Qué te ha parecido como mujer?

—No está mal.

Björn frunció el ceño inquisitivo como queriendo descifrar los pensamientos que el sueco guardaba en la cabeza, y Göran al sentirse descubierto, se sinceró:

—Valeee….es muy atractiva. Tiene un cuerpo que llama la atención, nada que ver con la chicazo que yo creí ver en el avión. Pero…no es la clase de mujer a la que yo estoy acostumbrado. Además ella no me ve…

—No es una barbie. Tiene mucha personalidad, una apariencia muy alternativa, y cerebro, y por lo que me ha dicho mi pelirroja te admira un montón. Perooo no es una groupie.

—Deja de leerme la mente.

—Te conozco desde hace mucho tiempo, Göran. Y por eso mismo sé que no te es indiferente. ¿Te has insinuado? Porque una mujer como ella te vendría muy bien…

—Hemos hablado de un montón de cosas, de cómo me sentía, de lo que he estado pensando estos días…

—¿La has mostrado tus sentimientos?

Göran se quedó pensativo unos segundos y después contestó:

—Sentí la necesidad de abrirme con ella. Sentí que podía confiar en ella.

—Eso sí que no me lo esperaba, colega. 

Göran lo miró sin verlo realmente. En esos momentos el músico estaba a millones de años luz de allí, en algún lugar entre sus recuerdos, entre las palabras de la joven y las suyas, entre los miedos que se le agolpaban en la sangre a cada latido del corazón. ¿De qué le había servido abrirle su corazón?

—Entonces no la has dejado caer que te gustaba, ni un poquito… 

—Sí. Pero debo de estar oxidado.

—¡Venga ya! 

—La tiré un par de indirectas y dijo que no…

Björn se quedó pensativo intentando maquinar un acercamiento cuando su amigo le sorprendió de nuevo.

—Además su ex fue a recogerla. Van a pasar el fin de semana juntos.

—¿Dann?

—¿Lo conoces? —preguntó Göran muy intrigado.

—Por supuesto. Es el hermano de Cathelijn. Fue el diseñador de la web personal de Eve. Le encarga todos los diseños de publicidad: carteles, tarjetas, posters…

—Ajám…

—¿No lo verás como un rival? Hace mucho tiempo que rompieron. Solo son amigos.

—Y como son solo amigos y no hay nada entre ellos, le besa en los labios cada vez que se encuentran.

—Eso es un saludo afectivo.

Göran alzó sus cejas y meneó la cabeza negativamente.

—¿Te estás quedando conmigo? A mí no me saluda así…

Björn estalló en carcajadas, y Evelijn intrigada se apoyó a la pared cercana a la puerta del baño. ¡Cómo la encantaba cotillear en sus conversaciones! Tenía que aprovechar cuando Göran estaba comunicativo y parecía que esa noche necesitaba expulsar todas las palabras que llevaba dentro.

—A Evelijn y a Cathelijn también las saluda así. Es muy cariñosa. Entre ellas siempre se saludan así. 

—Yo quiero que me salude así —puso morritos como un perrito abandonado.

Björn sonrió, le dio una colleja y le explicó:

—Apenas te conoce, y si a eso le añades que te ve como a un dios de la guitarra, muy superior a ella….Le dará corte…

—¿Superior a ella? ¿Has visto sus diseños? La facilidad que tiene para crear, para dejar fluir los dibujos que tiene en su mente…La envidio…

—Te admira mucho y por ello tendrá miedo a acercarse más de la cuenta…

—O sencillamente no la intereso y punto —sentenció Göran de mal humor.

Björn calló y su amigo rompió el silencio con un consejo:

—Por cierto, yo que tú tendría cuidado, porque por lo que pude entrever de un comentario el otro día, a Cat le van las chicas, y si yo fuera Eve preferiría a la rubia antes que a ti si me saluda con esos besitos.

En esos instantes fue Evelijn la que sonrió y tuvo que taparse la boca para que los chicos no la oyesen y descubrieran que estaba escuchándolos.

—Bisexual, para ser más exactos, amigo… —le espetó medio cabreado Björn.

—¿Sí? Pues quizá lo intente con ella. Llevo demasiado tiempo sin sexo y necesito desahogarme.

—Y conformarte con una rubia exuberante cuando la que te pone como hace tiempo que no lo consigue una mujer, es su mejor amiga. ¡Muy valiente!

—¡¡Vete a la mierda!! ¿Quieres terminar ya?

Björn rompió a reír mientras le terminaba de untar la crema cicatrizante, cuando Evelijn aprovechó para entrar con los pliegues de papel de cocina que utilizarían para taparle el ala delineada sobre su piel blanca. Cuando Göran vio el papel decorado con cerezas la miró alzando las cejas incrédulo. 

—¿En serio? ¿No tienes papel de film? ¿No lo había más cursi?

—Con el film no transpira la piel y se cae más tinta. Deja que yo te tape. ¿De qué hablabais?

Björn aprovechó para unir a Eve en la conversación. Su mujer la conocía muy bien y solo ella podría sacarles de dudas.

—De Alieke —dijo el moreno de pelo largo sacándole un bufido de pesar a su amigo. 

—Guapa ¿eh?

—Diferente —contestó Göran haciéndose el que no le importaba nada.

—En eso estamos de acuerdo. No tiene nada que ver con las mujeres a las que estás acostumbrado y que solo ven en ti a un famosillo. Mi chica es mucha hembra para ti —le pinchó Evelijn para que sacara el genio.

—Gracias, no esperaba menos de ti… —dijo con la mirada perdida.

Ver el reflejo de su mirada en el espejo sobre el lavabo, tan triste y perdida, le quitó de un plumazo a Evelijn las ganas de bromear.

—Además está Dann, fue a recogerla ahora al cerrar el estudio —comentó Björn.

—¿Dann? —preguntó antes de sentenciar: No están juntos, solo son amigos. Tendrías problemas si la llama del amor siguiese prendida, pero no creo…

—Problemas…¿por qué?

—Porque es un imán para las mujeres. Mi prima Deborah estuvo unos meses liada con él. Según ella es divertido, atento, detallista, un amante genial y con ese puntillo de prepotente y bohemio que vuelve locas a las tías.

—Vamos que lo tiene todo… —dijo Björn mirando a su mujer.

—Algún defecto tendrá ¿no? —preguntó Göran sin poder ocultar sus celos.

—Que es un poco mujeriego. Pero si no quieres una relación larga, y simplemente quieres pasarlo bien: es el hombre perfecto. Aunque algún día se enamorará…digo yo…

—¿Y Alieke no es de relaciones largas? —preguntó Göran intrigado.

—Solo ha tenido dos. Dann y un inglés. Si la gusta un tío se divierte y no se complica.

—No parece el tipo de chicas a las que le gusten los ligues de una noche… —sentenció Björn extrañado.

—Tampoco he dicho que solo sean de una noche…pero novios formales de presentarles en familia, solo ha tenido dos. Dann y el hijo de puta que la hizo más daño que nadie en toda su vida.

—Quizá por eso no quiera relaciones más largas…

—Posiblemente. Cuando te hacen daño después te cuesta más abrir tu corazón… —dijo Göran sincero.

—Dijo el hombre que nunca se ha enamorado —clamó Evelijn divertida.

—Eso no es cierto y lo sabes, pelirroja —musitó Göran.

Björn le lanzó una mirada matadora a su mujer indicándola que no siguiera por ese camino. Y al recordar la mirada de tristeza de su amigo, Eve decidió no volver a bromear más y darle una tregua. Por el momento.

Göran se tomó un antiinflamatorio con un vaso de agua, y tras fregarlo lo dejó boca abajo para que secara, reposando sobre la bayeta de color azul que había sobre el mármol al lado del fregadero.

Hastiado y dolorido se marchó a dormir. Como no pudo tumbarse de forma cómoda por el dolor de espalda, después de acomodarse de medio lado sobre el colchón, se puso en el Ipod el último disco de una de sus bandas favoritas, con la intención de relajarse. Sin embargo no pudo evitar que entre las notas musicales y la voz de la cantante, sus pensamientos derivasen en Alieke, en Dann y en lo que estarían haciendo en su casa. En quién sería ese inglés que decía Eve que la había hecho tanto daño. «¿Qué será lo que pasó?» pensó.


En otro lado de la ciudad, a escasos metros del puente Magere Brug, Alieke se sinceraba con su mejor amigo. La noche anterior se había dormido nada más llegar a casa, sin embargo ese sábado había prometido tatuar a su amigo. Solo abría el estudio de lunes a viernes. Así ella podía descansar y su amiga Cat podía trabajar como bailarina de burlesque.

Mientras le pincelaba en la piel a Dann aquel lobo aullando a la luna que había diseñado en el avión durante su viaje de vuelta de la convención de Londres, se pusieron al día de sus vidas.

El rubio de pelo corto engominado, le habló de la fotógrafa a la que no conseguía hacer caer en sus redes, y Alieke de lo que había hablado con Göran mientras lo tatuaba. De la sensación de mariposas en su estómago, de lo perdido que le encontraba, de las ganas que tenía de que volviera a ser el mismo de antes, de que volviera a componer.

—Te pone mogollón… —dijo un Dann sonriente.

—Pues sí. Es mirarle a los ojos y me tiembla todo el cuerpo. Ha sido una tortura tatuarle. Acariciarle, decorar su piel, sentir su espalda tensa bajo mis manos…No sé ni cómo he podido controlarme para no lanzarme sobre él…— dijo Alie avergonzada.

—Porque eres una profesional de los pies a la cabeza… —le dijo su amigo muy serio.

Ella sonrió. Miró al espacio del salón que tenían enfrente del sofá en el que estaba sentado Dann, y su sonrisa se ensanchó al ver la guitarra de Göran decorando la blanca pared.

—Le ofrecí prestarle su guitarra. Sorteó todas tras romperse la mano. No quería a su alrededor nada que le hiciese sentirse más hundido.

—¿Y qué te dijo? 

Alieke posó la maquina Sharpz sobre la mesa, limpió con un papel y agua vaporizada los restos de tinta y sangre, refrescando la piel de su amigo, y le dijo:

—Que si le estaba invitando a mi casa…

—¡No! jajajajaj. ¿Y qué le contestaste? —preguntó intrigado por cómo habría reaccionado su rubita.

—Que se la llevaba al estudio y que pasara a recogerla si quería.

—¡Esa es mi chica! Lo dejarías KO.

—No mucho cuando me propuso que le curase y que le diera masajes para su espalda dolorida durante el fin de semana.

—¡Venga ya!

—Tras aconsejarle que se tomara una pastilla para el dolor si le molestaba mucho, y decirle que no iba a conseguir dormir mucho estos días…

—¿Y le diste largas?

Alieke sonrió y suspiró vaciando sus pulmones casi al máximo.

—Madre mía. Yo si fuese tú no hubiera podido. Hubiera caído en ese mismo momento importándome una mierda su espalda. Le gustas. Sino…no te hubiera lanzado esas indirectas…

—No soy su tipo. Simplemente estaba jugando, tonteando…

—Perdona cariño, tú gustas a todos los tíos con dos dedos de frente, y a muchas tías. No puedes no ser su tipo. ¿Te has mirado al espejo?

—Tú que me miras con buenos ojos, y eres mi ex, mi mejor amigo…

—Soy tu ex, tu mejor amigo, y todo lo que tú quieras. Pero ante todo soy un hombre. Y tienes un cuerpo de vicio, eres simpática, agradable, cariñosa e inteligente. ¿Qué más puede querer un tío?

—No soy el tipo de mujer que suele gustarle…

—Que esté acostumbrado a las tías que quieren parecer barbies, que solo ven al artista porque a él le conviene cuando está de gira, no quiere decir que no quiera aspirar a algo más. A conocer a una tía más real. Todos necesitamos que alguien nos vea de verdad en algún momento de nuestra vida.

Alieke pensativa encogió sus hombros, con un desánimo en su mirada que a Dann no le pasó desapercibido y que no le gustó nada. Vio como los fantasmas del pasado de su amiga le soplaban la nuca intentando que se viniera abajo.

Mirándola a los ojos fijamente, mientras alzaba su barbilla, la dijo:

—Mira mi niña, no eres como las mujeres con las que se acuesta, pero indiferente ya te digo yo que no le eres…

—¿Por qué dices eso? —preguntó intrigada.

—Solo tuve que verle la cara que puso cuando me vio entrar en el estudio, y te abracé y te besé. O cuando antes me besaste al entrar en el coche. Su entrecejo se arrugó y su mandíbula no paraba de temblar en tensión. Y si se molesta…

—Le gusta ser el centro de atención…

—A todos nos gusta serlo, hombres y mujeres, pero la cuestión es que le pones y punto.

—¿De verdad lo crees?

—Lo sé. Soy hombre. Noto esas cosas. Así como también creo que deberías dejarte llevar si se te plantea la situación, porque si no después, cuando el tiempo pase, te arrepentirás de no haberlo hecho. Si no fuese tu guitarrista preferido y no lo admirases tanto, si tan solo fuese un tío guapo al que conoces en un bar y con el que quedas un par de veces, ¿te acostarías con él?

Ella asintió. Sonrió y siguió tatuando, sombreando la piel del lobo suplicante, mientras sus pensamientos seguían en constante ebullición dentro de su cerebro.

—Date un gusto para el cuerpo y para tu ego. ¡Que no se diga, mi niña! Y después me cuentas si es tan genio en la cama como con la guitarra. Tengo curiosidad por saber si en otras situaciones también mueve los dedos tan rápido como cuando presiona las cuerdas...

Alieke le dio un puñetazo en el hombro que no estaba tatuando y juntos se echaron a reír…

Horas más tarde cuando decidieron que era hora de dormir, mientras compartían la cama de la chica, y Alieke se acurrucaba en el pectoral que no le había tatuado, Dann le recordó.

—Lánzate, mi chica.

Ella asintió dejándole claro que iba a seguir sus consejos si se la presentaba una nueva oportunidad.

—Sino siempre puedes volver a mí, ya sabes que en la cama no hay quien me supere…Te haría pasar unos ratos geniales y después tan amigos…

—¡Idiota! —le dijo Alieke pellizcándole en el pezón.

Reflexionó y retó a su amigo.

—Yo me lanzó, si tú te lanzas y le dices claramente a la fotógrafa que te vuelve loco. 

—Me he insinuado mil veces y pasa de mí.

—Dada tu reputación creo que insinuarte esta vez no te va a servir de nada. Si te gusta más que para un polvo, más que las demás tías con las que has estado últimamente, tienes que hacerla sentir especial. 

—¿Y qué hago?

—Dibújala algo que te la recuerde, algo que solo ella posea y que la haga darse cuenta de cómo la ves realmente. Os movéis en los mismos ambientes, no te será difícil dejarla un mensaje que solo los dos comprendáis ¿no?

—Me gusta tu mente. ¡Quiero follarme a tu mente!

—Deja de decir idioteces. Hazme caso, por una vez…

—Siempre te hago caso…

—Pues ya estás tardando en pensar algo…Buenas noches.

—¡Buenas noches, preciosa! —la dijo besándola en los labios y abrazándola, antes de acurrucarse con ella y cerrar los ojos.

A la mañana siguiente, cuando el guitarrista sueco se levantó a desayunar, Evelijn estaba en la cocina sirviéndose un té verde recién preparado. Le ofreció con un gesto y Göran declinó la oferta. Necesitaba algo más fuerte si quería despejar su cerebro magullado de tanto darle vueltas a las cosas.

Se sirvió un café bien cargado en la taza negra que Evelijn le había comprado por internet cuando supo que se quedaría con ellos. Una taza decorada con la Reaper tan característica de la serie de moteros que le encantaba: SONS OF ANARCHY.

Mirando por la ventana cómo la lluvia se deslizaba, suspiró hondo intentando alejar todos los interrogantes que esperaban a que se despertara para volver a atosigarlo.

Evelijn se ofreció para curarle ella el tatuaje esa mañana, y su marido supo en ese mismo instante que iba a meter baza, y que para ella la conversación de la noche anterior aún no había terminado. Así que esa mañana fue él quien les espió cerca de la puerta del baño.

Quitándole el papel lo más despacio posible, y tras empapar sus manos con agua tibia y jabón neutro, se dispuso a acariciar la piel de Göran con cuidado de no hacerle daño.

Para romper sus posibles pensamientos decidió ser sincera con él. Que la gustase picarle y enfadarle no quería decir que gozase viéndole sufrir. No solo era el mejor amigo de su marido, sino que además le quería muchísimo. 

Debajo de aquella fachada de chulo, prepotente y frío, ella sabía que se escondía un gran hombre. Cuando años atrás tuvo un aborto espontáneo y perdió al bebé que tanto ansiaban ella y Björn, fue Göran quien estuvo con ella, quien la acompañó al hospital porque su marido estaba en una reunión de trabajo en la otra punta del país. No la dejó sola ni un solo instante hasta que su dios nórdico estuvo a su lado, y eso Eve no lo iba a olvidar nunca. Por mucho que él pareciese haber olvidado la clase de hombre que podía llegar a ser.

—Si te lo propusieras…te abriría su corazón —dijo la mujer.

— ¿Perdona?

—Alieke. Creo que te vendría bien una mujer como ella en estos momentos.

Göran la miró pero no pronunció ni una sola palabra. Ella no se iba a dar por vencida con aquel testarudo. Si hubiera sido de las que se rinde fácilmente, hubiera preferido ocultar sus sentimientos por Björn antes que darle una nueva oportunidad de estar juntos y pasar por cosas que no son agradables. Ambos querían tener hijos pero Eve no sabría si podría, las posibilidades se reducían tras sufrir un aborto y ella no quería volver a pasarlo mal. Aun así, luchó. Y Göran tendría que hacerlo también. Ella no tenía perdedores por amigos.

—Que tenga miedo al amor no quiere decir que no pueda amar. Eso tú lo sabes bien. La atraes físicamente. Aunque estés desmejorado, hayas echado un poco de barriguita, y tengas esas barbas de mendigo…Aunque quieras parecer un perrito abandonado, tienes materia prima.

—A cada comentario te superas jodiéndome un poco más…

—¿Solo te has quedado con mis bromas de todo lo que te he dicho? Sabes que no hablo en serio cuando me meto contigo, sabes que te quiero…
 
Göran la miró sorprendido por su confesión. Sus miradas se lo habían dejado claro muchas veces, pero la pelirroja jamás se lo había dicho con palabras. La acarició la mano que ella había apoyado sobre su hombro para voltearle y que la mirase, y la sonrió con ganas, con brillo en sus ojos, sin poder ocultar que le hacía muy feliz que alguien como ella lo quisiera tanto. La sacó la lengua, y después lanzó una pregunta:

—¿Cómo sabes que la gusto físicamente?

—Porque cuando vi vuestra foto en su estudio al tatuarme las cerezas de mi tobillo, le pregunté: Está bueno ¿eh? Y sus mejillas del color de los tomates y su sonrisita me lo demostraron. Aunque negaré habértelo dicho si algún día me descubres. No seas idiota y lánzate…

»Es muy positiva, muy espiritual. Creo que te vendría muy bien para tu recuperación pasar tiempo con ella. Es una mujer de carácter, no te va a decir solo lo que tú quieras escuchar, sino lo que piensa realmente en cada momento. Además es un alma creativa, podría ayudarte con tus bloqueos.

—Hace falta que ella quiera acercarse a mí…

—Ponte en su lugar. Si se dejase llevar por sus sentimientos estaría todo el día hablando de tu música, de lo que significan tus letras para ella…Y no querrá agobiarte.

—¿Tanto significan?

—Junto a su familia y a sus amigos, tu música la sirvió de bálsamo para cicatrizar sus heridas. En el peor momento de su vida. ¿Por qué no iba a querer pasar tiempo contigo y conocerte?

—No sé…ella guarda las distancias. Si de verdad se sintiese atraída por mí me hubiera seguido el juego, me hubiera dicho algo. Según tú cuando alguien la gusta no se complica. Se lanza y vive el momento ¿no?

—No es tan fácil ni tan simple. Es muy perceptiva. Tiene una gran inteligencia emocional, algo bueno tenía que aprender de su madre…Sabe vislumbrar tus conflictos emocionales. Ve al artista, pero también ve al hombre. Y si a eso le sumamos que te admira…

—No soy solo un cuerpo con el que disfrutar para ella…

—Veo que empiezas a entender… —le dijo Evelijn burlona.

—¿Y Dann? —preguntó Göran.

—Dann es un amigo, como un hermano para ella. Que es un hombre que está muy bueno, sí, pero… ¿cuándo un maestro nórdico de la guerra ha tenido miedo de un holandesito musculado con cara de niño bueno? —le preguntó sonriente al joven, haciendo alusión a la anterior banda del músico.

Göran se deshizo en carcajadas y con una mirada ilusionada abrazó a su amiga dándole las gracias en el mismo instante en el que Björn entraba en el baño.

—Las manos quietas, fiera. Que es mi mujer…

Los dos se echaron a reír ante el repentino ataque de celos de Björn.

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