CAPITULO 10 DE ALAS DE TINTA

¡Queridos lectores!

Sé que llego tarde, pero hoy ha sido un día ajetreado. No penséis que me he olvidado de Alieke y Göran, y de que os dejé con ganas de cierta escenita...

Por lo que sin más preámbulos, aquí tenéis el siguiente capi de ALAS DE TINTA! Espero que os guste!

No seáis muy malos, que esta fue de mis primeras escenas sexuales... ¡Avisaditos quedáis!

¡Un abrazo!


CAPITULO 10: Acercando posiciones



Minutos antes de llegar a casa de la joven les sorprendió la lluvia mientras charlaban entre sonrisas.

Cuando cruzaron el umbral, Alieke dejó el bolso y la cazadora en el perchero y apresurada se deshizo de sus playeras. Descalza, se aproximó hasta la cocina para sacar dos cervezas del frigorífico aunque con la caladura que llevaban más les hubiera valido tomar algo caliente. Göran se deshizo de sus Adidas y las dejó en la entrada para no mancharle la casa. 

Sin que ella lo supiera siguió sus pasos. Por nada del mundo podían seguir con la ropa en ese estado.

 Cuando la joven alzó la voz para preguntarle qué película le gustaría ver, el hombre la asustó al susurrar tras su espalda:

 —La película puede esperar porque tú hoy no te me escapas…

 Cerró la nevera, y acercándose a ella sin dejar de mirarla fijamente, la quitó las dos cervezas de la mano y las dejó sobre la encimera de mármol. Una de ellas cayó de lado consiguiendo una sonrisa de ambos. Las prisas no eran buenas si había cristales de por medio. Afortunadamente no hubo nada que lamentar.

Tras mirarla de forma pícara, le agarró de la cara con sus dos manos, delineando el perfil de sus labios con los pulgares, dejándole claro que de un segundo a otro iba a besarla. Sin pedir permiso. No le hizo falta. Alieke tembló y sus ojos vidriosos le dijeron todo lo que necesitaba saber. 

Su maestro de la guerra iba a devorarla y su cuerpo ya no tenía fuerzas para resistirse ni un minuto más. Era en lo que el demonio de su cabeza llevaba pensando desde el momento en el que se había sentado a su lado en el avión, y desde mucho antes también, para qué negarlo.

Parecía que uno de los dos había encontrado la manera perfecta para templar el cuerpo tras la lluvia tibia.

Bastó que Göran mordiera su labio inferior para que ella le diese acceso completo a su boca entre suspiros. Todo lo demás sucedió de forma acelerada, provocado por las ganas que ambos tenían de conocerse más a fondo.

Ella lo agarró por la nuca y lo atrajo más hacia su cuerpo, ni loca pensaba echarse atrás. Mientras sus lenguas alocadas daban rienda suelta a sus instintos y se iban descubriendo, Göran la acurrucó contra la encimera y aproximó más sus caderas a las de la joven para dejarla claro su estado de excitación. Ella gimió.

Alieke comenzó a desabrocharle la camisa de cuadros azules y negros que llevaba, a trompicones y con manos temblorosas, y él se deshizo de su jersey a rayas y de su sujetador con demasiada maestría y rapidez. Algo que le recordó a la holandesa que para ella aquel momento posiblemente no significaría lo mismo que para él. 

Sin darla tiempo a seguir pensando, la cogió por el trasero y le enroscó sus piernas en su cintura para llevarla sin esfuerzo hasta al salón y dejarla caer sobre el sofá. 

Tras este gesto en el que ambos no dejaron de mirarse ni una sola vez, Göran siguió besándola consiguiendo que perdiera la poca razón que le quedaba mientras se deshacía de los pantalones y de la ropa interior de ambos. 

Cuando la sostuvo desnuda entre sus brazos, aprisionó su cuerpo sobre el mullido sofá. La besó en el cuello y en la clavícula y fue bajando por su torso recorriendo con la yema de sus dedos cada fragmento de tinta del atrapasueños que la chica llevaba tatuado sobre la costilla derecha. Siguió dejando pequeños mordiscos sobre su delicada piel que hicieron que Alieke se arqueara de placer.

No importaba que su cabeza intentase que reaccionase de forma más fría. Las emociones que estaba sintiendo en su interior cobraban vida a través de sus gestos, de su voz, de sus miradas. 

Cuando el hombre llegó a la altura de su ombligo Alie se puso tan nerviosa que reaccionó tomando la iniciativa y con una de sus manos rodeó todo el miembro masculino consiguiendo que la garganta del músico se deshiciese en quejidos entrecortados. No quería dejarle dominar la situación.

Con la otra se aferró a su espalda para acercarle más a su cuerpo mientras que con sus dientes buscaba ansiosa saborear su piel. Mordisqueó la pequeña estrella tatuada sobre su hombro, mientras admiraba los dos cuervos que el sueco llevaba grabados sobre los pectorales. Hugin y Munin, los dos cuervos del dios nórdico Odin. Pensamiento y Memoria.

Al principio su rudeza le descolocó. Después no pudo evitar carcajearse. Ahí estaba de nuevo esa dualidad que lo tenía hechizado. En esos momentos no había sitio en aquel sofá para la Alieke angelical. 

Con muchas ganas de hundirse en ella, se separó escasos centímetros de su cuerpo para coger un preservativo de su cartera, algo que ella aprovechó para acercarse y besar su columna vertebral. 

Tras colocárselo tembloroso por lo que aquellos besos le habían provocado, se volteó para mirarla y ella pudo ver en sus pupilas que no estaba tan sereno como quería aparentar. Algo le atormentaba. Algo estaba navegando en al cabeza del sueco y ella se moría de ganas de descubrirlo, aunque algo dentro de ella le hacía percibir que no era hombre de expresar sus sentimientos a la primera.

Para no darle tiempo a pensar más de la cuenta le sorprendió de nuevo posando una mano firme sobre su pecho y tumbándolo sobre la mullida alfombra del salón. 

Se sentó a horcajadas sobre él y serpenteó su torso en mordiscos ardientes, desde su cuello hasta bajar hacia su ombligo para ponerle igual de nervioso que él le había puesto a ella anteriormente. Cuando Göran la sonrió, Alie sintió que algo dentro de su pecho se tambaleaba antes de romperse en mil pedazos, aunque en aquel momento no tuvo ni idea de lo que era y tardó varios meses en averiguarlo. Para acallar sentimientos dejó salir su lado salvaje y sin más dilación se acercó a sus caderas para con firmeza conducirlo hacia la entrada de su sexo, ansiosa y desesperada por sentirlo muy adentro. 

Ambos se sintieron sorprendidos por la magnitud de los latidos desacelerados de su corazón al bailar al mismo compás, mientras la lluvia golpeaba las puertas de cristal de la terraza, cuyo vidrio se fue empañando debido a la diferencia de temperatura existente entre el salón y el exterior. 

Las medidas embestidas de él se entremezclaron con el ávido avance de caderas por parte de la joven que lo necesitaba con unas ganas que la estaban dejando anonadada, porque ya había olvidado la última vez que se había sentido así entre los brazos de un hombre. Pronto el baile sexual se volvió más violento, más sensual, más precipitado, y ambos bajaron sus pupilas para concentrarse únicamente en el rítmico vaivén.

Por nada en el mundo querían mostrarse frágiles frente al otro aunque por dentro se estuvieran muriendo en sensaciones. 

Minutos después, el éxtasis les golpeó casi a la vez dejándoles sobre la alfombra, abatidos y sin capacidad para moverse. Cuando ella intentó ponerse en pie, segundos después, para ir a la cocina a por las cervezas, él la detuvo agarrándola por la cintura, haciéndola caer de rodillas y sentándola sobre sus piernas. Acarició las alas de su espalda y tras un montón de besos fugaces sobre su espina dorsal, delineó la tinta con sus dedos, como si la joven de verdad fuese un ángel y él maravillado intentase tocar sus alas. Retenerla a ella y al momento que juntos acababan de vivir. 

Aquel gesto la descolocó y a la vez la reconfortó, por ello le sonrió antes de revolverle con los dedos su media melena rubia-anaranjada que yacía sobre su rostro totalmente mojada. Mitad por la lluvia. Mitad por el sudor del sexo. 

Le cedió su mano para ayudarle a levantarse del suelo y tras un beso fugaz en sus labios escapó a la cocina en busca de las cervezas, totalmente desnuda.

 
Por si hay alguien que ha llegado hasta aquí y no ha leído los capítulos anteriores...

Lista de enlaces a los capítulos que le preceden:

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/07/alas-de-tinta.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/07/capitulo-2-de-alas-de-tinta.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/07/capitulo-3-de-alas-de-tinta-y-vacaciones.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/09/capitulo-4-de-alas-de-tinta.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/09/capitulo-5-de-alas-de-tinta.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/09/capitulo-6-de-alas-de-tinta.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/09/capitulo-7-de-alas-de-tinta.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/10/capitulo-8-de-alas-de-tinta.html

http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2016/10/capitulo-9-de-alas-de-tinta.html

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