JAUME VICENT BERNAT fue el primero en abrir una sucesión de artículos de escritores invitados, y es el encargado de cerrarla, como no podía ser de otra forma.
En su primer artículo nos contaba a cerca de su faceta de juntaletras, hoy sin embargo viene hablaros de otra parte de él, la de redactor y corrector.
Para los despistados que no hayáis visto su primer artículo, os dejo aquí el enlace, donde Jaume dejaba hablar al monstruo:
http://rebekaoctoberwriter.blogspot.com.es/2015/09/jaume-vicent-bernat-deja-hablar-al.html
Y a continuación, su parte de Dr. Jeckyll!
Leed! No tiene desperdicio!
Dr. Jeckyll, redactor y corrector
Hace un tiempo os hablé de mi parte más loca, la de
escritor, esa que siempre se anda por las ramas y que hace de las suyas relato
tras relato, bueno, pues hoy le toca a la otra parte, la seria y algo aburrida.
Esa que adora que todos los lápices tengan la misma medida y estén
correctamente alineados, la de las gomas de borrar y los bolis rojos.
Una de las preguntas que más suelen hacerme es, ¿cómo
llegaste a trabajar escribiendo? ¿Qué has estudiado? Me las hacen mucho, siempre
con los ojos muy abiertos y un ligero tono de incredulidad… Si tuviese las
llagas de la crucifixión seguro que querrían meter el dedo dentro.
A la primera pregunta tengo que responder que no lo sé,
puede que haber trabajado en mi blog durante años haya ayudado, aunque hay
miles de personas que trabajan sus blogs a diario y a los que no les suena la
campa… En fin, supongo que es estar en el lugar adecuado en el momento
adecuado, poco más poco decir.
Para la segunda tampoco tengo una respuesta satisfactoria,
estudié antropología cultural (sí, sí como Charlotte Lewis, la pelirroja de Perdidos) así que lo mío deberían ser
las relaciones interculturales y no la redacción y la escritura… Pero es lo que
hay…
Bueno, Rebeka quiere que os hable de mi trabajo como
redactor y como corrector, así que voy a intentar no irme más por las ramas.
Llevaba un tiempo en paro, tenía mi blog y para no morirme
del asco fui haciendo algunos cursos de redacción, SEO y corrección
ortotipográfica. No esperaba nada, pero no me gusta estar parado, así que me
propuse formarme, además todo esto me iba muy bien para mejorar mi escritura
general. Encontré mi motivación en mi escritura (y en mi pareja, que cuando
quiere algo es como la gota malaya).
Al poco tiempo por pura casualidad me enteré de que una
empresa local necesitaba alguien para desarrollar descripciones de productos.
Ni corto ni perezoso me presente y les gustó mi trabajo. Con el tiempo esa
empresa me ha dado más y más trabajo, ahora —un año después—gestiono cuatro de
sus blogs, además de todas sus redes sociales.
Como con mi trabajo de escritor, con el de redactor disfruto
mucho. Aunque debo reconocer que nunca me ha gustado vender nada, cada día que
me enfrento a uno de esos artículos aprendo un poco más y disfruto un poco más
del copywriting. Resulta complicado tener ideas frescas cada día para los 6
blogs que gestiono en la actualidad, pero la verdad es que disfruto mucho del
reto.
Hablando de retos, desde hace un mes me enfrento a uno bien
gordo: escribir contenido en inglés para uno de los blogs que gestiono.
¡Deseadme suerte!
En el aspecto de corrector y editor, mi mayor fuente de
trabajo me llega desde la Revista Scribere. Tengo que seleccionar y corregir
casi todo el material que entra en cada número. Aunque no es lo que más me
motiva —prefiero escribir—, tengo que reconocer que disfruto mucho editando.
Ahora mismo estoy trabajando en un manuscrito muy
interesante, es una historia de amor fuera de lo común, inesperada, obtusa y
llena de espinas. Su escritora confió en mí para corregir el mastodóntico
manuscrito y ahora que llevo unas semanas de trabajo codo con codo, el
resultado está siendo genial.
Me confesó que me escogió en primer lugar porque
le gusta como escribo y en segundo porque soy un macarrilla, igual que ella.
Fuera cual fuese el motivo, tengo que darle las gracias, está siendo una
experiencia increíble.
Ayudar a otra persona a mejorar aportando tus propios
conocimientos, asesorar, dar consejos, pasar cada frase por el microscopio y
sacar de ellas su mejor versión es emocionante. Aunque el trabajo del corrector
y del editor quede siempre en un segundo plano, la realidad es que es un
trabajo muy emocionante.
Como redactor trabajo con algunas revistas culturales como
Argonautas, en la que me prestaron un asiento para que cuente mis cosas cada
dos meses, MoonMagazine donde hablo sobre redes sociales y algo más y Scribere,
la revista que formamos los tutores de EFE.
Como podréis imaginar todo esto supone mucho trabajo y yo
tengo un grave problema: soy incapaz de organizarme en condiciones. Tengo
varias agendas, los calendarios de Google e incluso algunos horarios que me
hice para mantenerme organizado, pero nada de eso me sirve. El problema es que
pocas veces atiendo a estas cosas.
A diferencia de mi trabajo como escritor, en el que las
palabras surgen de forma espontánea (como si brotaran de un manantial… ¡ays!
Que poético soy), mi trabajo como redactor me supone un esfuerzo mayor,
necesito concentrarme y encontrar la frase exacta, la palabra adecuada, el
humor adecuado…
Cada blog que gestiono, además, tiene su lenguaje propio, no es
lo mismo escribir para abogados que para locos de las autocaravanas, esto
supone un trabajo extra, ya que de artículo en artículo, tengo que hacer un
“cambio de chip”.
A pesar de todo, no me puedo quejar y no es que no me dejen,
es que no quiero hacerlo. Hago lo que me gusta hacer, escribir, y aunque
desarrollar largos artículos sobre leyes y cláusulas, a veces es aburrido, la
verdad es que disfruto mucho de mi trabajo ya sea redactar, corregir, editar o
escribir.
Además, como yo gestiono mi tiempo no tengo problemas con
horarios ni con jefes. Desde hace unos meses me organizo todo el trabajo para
que, una vez al mes, me quede un día libre. A esos días —que siempre suelen ser
viernes— me gusta llamarlos Fun Fridays, a mi novia le encantan los Fun Fridays
porque aprovecho para que comamos fuera y nos demos algunos caprichos, son días
en los que trato de desconectar y de descansar. Porque sí, porque yo lo valgo.
¡Espero que os haya gustado su artículo tanto como a mí! Jaume tiene una magia especial para contar las cosas!
¡Un abrazo y nos leemos!
¡Espero que os haya gustado su artículo tanto como a mí! Jaume tiene una magia especial para contar las cosas!
¡Un abrazo y nos leemos!
Hola, Beka!
ResponderEliminarMuchas gracias por el hueco que me dejas aquí,de nuevo te invado el espacio, y lo bien que se está en tu blog. ¿Qué te puedo decir? Gracias (again) por dejarme contar mi historia y por estar siempre al pie del cañón, es un placer conocer personas como tú, aunque la distancia nos robe el abrazo.
Gracias, Beka, es un placer siempre estar en tu casa!
Por Dios, Jaume, ¡¡¿cómo es eso de que eres un macarrilla?!! Me has dejado de piedra. Y se me ha caído un mito. Y claro, como me había quedado de piedra, me he roto un dedo del pie al caérseme el mito al suelo. Por cierto, ya te pasaré la factura del traumatólogo. ¡Tenga usted amigos y compañeros en MOON para esto! Si es que... :P
ResponderEliminarEn fin, que ya conocemos tu faceta Jeckyll y tu faceta Mr.Hyde. Y yo te pregunto, ¿para cuándo tu faceta Frankenstein? Y hablando de Frankenstein, cuando tiene jaqueca, ¿adónde acude? ¿a una farmacia o a una ferretería? Lo digo por las tuercas. :P
Un abrazo, Jaume. Y otro para Rebeca. : )
Estoy de acuerdo, Jaume tiene una pluma única, por algo soy adicta a Excentrya, a sus penny dreadful... en fin a todo lo que salga de su tecleo frenético.
ResponderEliminarMe ha gustado conocer su parte de Dr Jeckyll, la verdad es que maneja una cantidad de trabajo impresionante, pero como dicen: sarna con gusto no pica.
Estoy deseando que salga su novela con Pulpture * . *
¡Abrazos a los dos!